En el siglo XIX, el oficio de domador de osos apareció en Ariège. Muchos habitantes comenzaron a capturar osos, adiestrarlos y presentarlos en espectáculos públicos. Esta actividad singular cruzó rápidamente el Atlántico y contribuyó a la reputación internacional de la región.
Es una historia poco conocida: los domadores de osos de Ariège ayudaron a dar a conocer el departamento en los Estados Unidos. Este oficio se remonta a la Edad Media y fue practicado inicialmente por poblaciones nómadas. Sin embargo, fue en el siglo XIX cuando se desarrolló plenamente en Europa, especialmente en Ariège. Los habitantes de los valles de Alet (Ustou) y Garbet (Aulus-Ercé-Oust), que vivían en condiciones difíciles, encontraron en esta actividad una forma de escapar de la pobreza.
Algunos ariégeois comenzaron así a cazar osos, capturarlos y entrenarlos. El oficio se estructuró rápidamente, hasta el punto de que el pueblo de Ercé abrió su propia escuela de osos. Una vez adiestrados, los animales, con bozal, eran presentados en plazas públicas y realizaban números similares a los del circo. Estos espectáculos se ofrecieron primero en Francia y luego se exportaron a España e Inglaterra.
Algunos domadores viajaron hasta Escocia, mientras que otros se aventuraron a América, especialmente a Canadá, Estados Unidos y América del Sur. Cerca de 600 domadores de osos de Ariège cruzaron el océano. Su éxito fue notable y el oso se convirtió en una auténtica estrella. A finales del siglo XIX y comienzos del XX, aparecía con frecuencia en las portadas de los periódicos de Nueva York. Para estos aventureros, la vida en Estados Unidos ofrecía mejores oportunidades que en Francia.
Domadores de osos haciendo bailar al animal en Estados Unidos hacia 1900.
Los osos, que en el pasado enriquecieron a muchas familias, son hoy vistos como el depredador supremo, enfrentando a ganaderos y a gran parte de la población local.